domingo, 31 de octubre de 2010

Lección 2: Nuestras Almas son Perfectas

Nuestras almas son perfectas y todo lo que nos indique hacer es por nuestro propio bien.

Podemos juzgar nuestra salud por nuestra felicidad y por nuestra felicidad podemos saber que estamos obedeciendo los dictados de nuestra alma. No es necesario ser un monje o una monja, u ocultarse del mundo; el mundo es para que nosotros aprendamos y disfrutemos, y para que sirvamos con amor y felicidad, así podemos ser verdaderamente útiles y hacer nuestra mejor tarea. Un acto llevado a cabo exclusivamente por sentido del deber, quizás con un sentimiento de irritación o impaciencia, no merece ninguna consideración; es simplemente un tiempo precioso desperdiciado cuando un hermano podría estar realmente necesitando nuestra ayuda.

La verdad no necesita ser analizada, discutida o envuelta en palabrerías, se comprende en un instante y pasa a formar parte de uno. Es sólo sobres las cosas más complicadas y menos esenciales de la vida que necesitamos ser convencidos y esto es lo que condujo al desarrollo del intelecto. Sin embargo, las cosas que cuentan son las más simples, son las que le hacen a uno decir: “¡Vaya, eso es cierto” ¡Creo que lo he sabido desde siempre!. También es así la comprensión de la felicidad, que llega a nosotros cuando nos encontramos en armonía con nuestro yo espiritual, proporcionándonos una alegría más intensa cuanto más íntima es la unión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario